Por qué los niños lloran al recogerlos de la guardería Por qué los niños lloran al recogerlos de la guardería - kidsday
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Por qué los niños se derrumban a la salida de la guardería (y qué ayuda de verdad)

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Por qué los niños se derrumban a la salida de la guardería (y qué ayuda de verdad)

Tu hijo ha pasado un día genial en la guardería y, en cuanto llegas, se viene abajo. Te contamos por qué ocurre y algunas formas sencillas de que la recogida sea más tranquila.

La educadora te cuenta que tu hijo ha pasado un día estupendo: ha jugado feliz, se ha comido todo y ha ayudado a recoger. Luego llegas tú y, en cuestión de minutos, tu hijo está llorando, se niega a ponerse los zapatos o está tirado en el suelo del pasillo. Muchos padres se preguntan en silencio: «¿No está a gusto en la guarde? ¿Estoy haciendo algo mal?»

En la mayoría de los casos, la respuesta es ni lo uno ni lo otro. Venirse abajo a la hora de la recogida es muy habitual y, a menudo, es señal de que tu hijo se siente seguro contigo.

Por qué los niños se derrumban al ver a sus padres

Se han estado conteniendo todo el día

Un día en la guardería le exige mucho a un niño pequeño: compartir, esperar, seguir rutinas, aguantar el ruido y lidiar con pequeñas frustraciones sin la persona en quien más confía. Los niños se esfuerzan mucho por gestionar esas emociones durante el día. Cuando por fin ven a su padre o a su madre, pueden soltarlo todo. A esto a veces se le llama «colapso por contención» (restraint collapse) y es uno de los motivos más comunes de las rabietas al final del día.

Están cansados y tienen hambre

A última hora de la tarde la energía y el azúcar en sangre están en su punto más bajo. Un día largo, una siesta corta o una merienda escasa pueden hacer que hasta la petición más pequeña parezca un mundo.

Las transiciones cuestan

Dejar un juego, despedirse de los amigos y pasar del «modo guarde» al «modo casa» es un gran cambio. A los niños pequeños les suelen costar las transiciones, sobre todo cuando están cansados.

Te han echado de menos

Las emociones mezcladas salen todas juntas: la alegría de verte, la pena por la separación de la mañana y, a veces, un poco de protesta por haberles dejado. Todo puede llegar de golpe.

Qué ayuda a la hora de la recogida

  • Conecta antes de dar instrucciones. Antes de pedirle que se ponga los zapatos o coja la mochila, tómate un momento para agacharte, abrazarle y saludarle. Unos segundos de conexión pueden evitar mucha resistencia.
  • Lleva merienda y agua. Una merienda pequeña y conocida en el coche o en la sillita hace maravillas con el bajón de media tarde.
  • Avisa antes de la transición. Si tu hijo está en mitad de un juego, un tranquilo «Dos minutitos más y nos ponemos el abrigo» le ayuda a prepararse.
  • Deja tranquila la primera parte del camino. Aparca las preguntas por ahora. Muchos niños necesitan un rato de calma antes de estar listos para hablar de su día.
  • Ponle nombre a lo que siente. «Estás muy cansado. Ha sido un día muy largo.» Sentirse comprendidos ayuda a los niños a calmarse más rápido que oír que dejen de llorar.
  • Mantén la calma y los límites. Puedes aceptar sus emociones y, aun así, mantener el límite: «Estás triste porque nos vamos, y ahora toca ir a casa.»

Crea una rutina de tarde tranquila

Una rutina predecible después de la guardería da a los niños algo que esperar con ilusión: quizá una merienda, un ratito de juego juntos y después la cena. Intenta, en la medida de lo posible, que la primera hora en casa esté libre de recados y pantallas. El tiempo de conexión, aunque sean quince minutos de juego con atención plena, suele reducir muchísimo las rabietas de la tarde.

Colabora con las educadoras de tu hijo

Las educadoras pueden ayudar a que el final del día sea más llevadero. Pregúntales cómo suele estar tu hijo a última hora de la tarde, si ha dormido y comido bien y si ha pasado algo difícil. Algunos centros planifican actividades más tranquilas hacia el final del día, lo que ayuda a los niños a ir bajando revoluciones.

Con la app para familias de kidsday, puedes ver cuánto ha dormido tu hijo, qué ha comido y las notas de las educadoras antes incluso de llegar. Si ves que ha dormido poca siesta o no se ha terminado la comida, puedes llevar una merienda extra y planear una tarde tranquila.

Cuándo hablar con las educadoras o con un especialista

Las rabietas a la salida suelen ser una etapa normal. Merece la pena hablar con las educadoras si tu hijo parece infeliz al dejarle por la mañana y durante todo el día, si las rabietas son cada vez más intensas a lo largo de varias semanas o si notas otros cambios, como problemas de sueño, falta de apetito o mucha resistencia a ir a la guardería. Si las preocupaciones continúan, tu pediatra puede ayudarte.

Para terminar

Un niño que guarda sus emociones más grandes para ti es un niño que confía en ti. Con un poco de conexión, una merienda y una rutina predecible, el final del día puede convertirse en un momento más tranquilo y feliz para toda la familia.