Niños que no quieren comer: consejos para escuelas y familias Niños que no quieren comer: consejos para escuelas y familias - kidsday
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Niños pequeños selectivos con la comida: qué pueden hacer juntos la escuela infantil y las familias

NH
Niños pequeños selectivos con la comida: qué pueden hacer juntos la escuela infantil y las familias

Por qué muchos niños pequeños se vuelven selectivos con la comida y estrategias prácticas, sin presión, que educadores y familias pueden usar para ayudarles a probar alimentos nuevos.

«Solo come pasta.» «No toca nada que sea verde.» Ser selectivo con la comida es una de las preocupaciones más habituales que las familias de niños pequeños comparten con los educadores. Las comidas en casa pueden convertirse rápidamente en una batalla diaria, y muchas familias se preguntan si su hijo come mejor o peor en la escuela infantil.

La buena noticia es que la alimentación selectiva es una etapa normal en muchos niños pequeños. Con paciencia y un enfoque coherente compartido entre casa y la escuela infantil, la mayoría de los niños amplía poco a poco los alimentos que está dispuesta a comer.

Por qué los niños pequeños se vuelven selectivos con la comida

  • La cautela ante los alimentos nuevos es natural. Muchos niños pequeños empiezan a desconfiar de los alimentos desconocidos más o menos cuando comienzan a caminar y a explorar. Ser prudente con los sabores nuevos es una respuesta normal del desarrollo.
  • El crecimiento se ralentiza. Después del rápido crecimiento del primer año, el apetito disminuye de forma natural. Que un niño pequeño coma menos que cuando era bebé suele ser completamente normal.
  • La autonomía importa. Decir «no» a la comida es una de las pocas cosas que un niño pequeño puede controlar por completo.
  • La textura y el aspecto cuentan. Los niños pequeños suelen juzgar la comida por su aspecto, su olor y su tacto mucho antes de probarla.

Qué puede hacer la escuela infantil

Que las comidas sean tranquilas y sociales

Los niños comen mejor cuando las comidas son relajadas y previsibles. Sentarse juntos en mesas pequeñas, con los educadores comiendo o sentados a su lado, convierte la comida en un momento social en lugar de un examen.

Ofrecer alimentos nuevos sin presión

Sirve una pequeña porción de un alimento nuevo o menos querido junto a algo que el niño ya disfruta. A menudo los niños necesitan ver, oler y tocar un alimento muchas veces antes de animarse a probarlo. Cada contacto cuenta, aunque la comida se quede en el plato.

Dejar que convenzan los compañeros

Una de las grandes ventajas de la escuela infantil es la influencia positiva de los compañeros. Un niño que rechaza la zanahoria en casa puede probarla después de ver a tres amigos comiéndola tan contentos. Los educadores pueden destacarlo con suavidad, sin comparar: «Mira, Ema está probando la zanahoria. ¡Cómo cruje!»

Implicar a los niños en actividades con comida

Lavar verduras, poner la mesa, plantar hierbas aromáticas o hablar de los colores y las formas de los alimentos ayuda a los niños a familiarizarse con lo que hay en su plato y a sentir curiosidad por ello.

Evitar premios y sobornos

«Cómete la verdura y te doy postre» enseña a los niños que la verdura es algo que hay que aguantar y que el postre es el premio. Un lenguaje neutro funciona mejor: «Esta es la sopa de hoy. Puedes probarla cuando quieras».

Qué pueden hacer las familias en casa

  • Mantener una rutina. Los horarios regulares de comidas y meriendas ayudan a que los niños lleguen a la mesa con hambre y no llenos de picoteo.
  • Repartir responsabilidades. Los padres deciden qué alimentos se ofrecen, cuándo y dónde. El niño decide si come y cuánto. Este enfoque elimina buena parte del conflicto en las comidas.
  • Comer juntos siempre que se pueda. Los niños imitan lo que ven. Deja que te vean disfrutar de alimentos variados.
  • Servir una sola comida familiar. Incluye al menos un alimento que tu hijo suela aceptar, pero evita cocinar platos aparte a la carta.
  • Mantener la calma. Elogia que pruebe, no que se lo acabe, y evita que las comidas se conviertan en negociaciones.

Trabajar juntos: compartir lo que pasa en las comidas

A menudo las familias se sorprenden al saber que su hijo se comió encantado las lentejas en la escuela infantil. Compartir lo que comen los niños ayuda a las familias a aprovechar esos avances en casa y a los educadores a entender lo que ocurre fuera del centro.

Con kidsday, los educadores pueden registrar las comidas y cuánto ha comido cada niño, y las familias pueden verlo en la app ese mismo día. Así es fácil detectar patrones, celebrar los pequeños logros y darse cuenta a tiempo si un niño come muy poco de forma habitual.

Cuándo pedir consejo profesional

En la mayoría de los casos, comer de forma selectiva es una etapa. Sin embargo, las familias deberían consultar con el pediatra si el niño pierde peso o no crece como se espera, come un número extremadamente limitado de alimentos, tiene arcadas o vomita a menudo al comer, tiene dificultades para masticar o tragar, o si las comidas le provocan un malestar intenso. Cualquier alergia conocida o dieta médica debe comunicarse siempre por escrito a la escuela infantil.

Reflexión final

Comer de forma selectiva puede poner a prueba la paciencia de cualquiera, pero rara vez dura para siempre. Con exposiciones repetidas y sin presión, buenos modelos en casa y en la escuela infantil, y una comunicación abierta entre educadores y familias, la mayoría de los niños pequeños se va atreviendo poco a poco con más alimentos.